PISO MÓVIL

Desde sus inicios ha sido de vital interés para CORTOCINESIS, desarrollar paralelamente a la actividad coreográfica, una propuesta de entrenamiento técnico que logre cualificar individualmente a cada intérprete pero que al mismo tiempo visibilice la construcción de un lenguaje de movimiento propio para la compañía.
Nos encontramos entonces con la tarea de reconocernos y entendernos en la diferencia; igualmente por gusto y necesidad propiciar esta investigación. Es así como desde hace 8 años, se inicia la construcción de un sistema de entrenamiento (piso móvil) abordado como un laboratorio permanente en el que se experimenta, discute, aclara, discierne y especializa de forma práctica el discurso del cuerpo y del movimiento, disponiendo efectivamente a cada bailarín para el aporte creativo, la construcción coreográfica y la puesta en escena, es decir, desde este espacio fortalecemos la práctica en función de lo que significa el ejercicio profesional de la danza.

Como definición, “Piso Móvil" es un sistema de entrenamiento basado en la superficie horizontal del piso como referente formal (del peso y del desplazamiento en el espacio) de los procesos de movimiento y alineación corporal. Bajo el principio de contacto con el piso como relación de soporte, impulso y engranaje para el cuerpo danzante. Esto permite agudizar el sentido cinestésico del bailarín (sensación perceptiva de la ubicación de nuestros segmentos y su tonicidad muscular) a través del tacto; sentido que constituye una aspecto fundamental de la conciencia del movimiento. Este trabajo se fundamenta en la biomecánica y la propiocepción. En la negociación de la relación: relajación-tensión muscular en cuanto a porcentajes de contracción tónica en una ejecución y que como resultante nos ofrece la optimización energética de la misma.
Durante los dos últimos años haca parte del pensum de la Escuela Profesional de Danza de Mazatlan, Mexico, asi como en otros espacios académicos de Bogotá.

 

 

emi

ESCRITURA DEL MOVIMIENTO IMPROVISADO

Escribir ​ es imprimir sobre un soporte una idea. Si nuestro soporte es el espacio, nuestra escritura se propaga gracias a nuestro cuerpo y su manera de trazar en dicho espacio. La improvisación pone en juego esta capacidad, al tiempo que nos presiona para llevar a cabo nuestras ideas. En consecuencia, cuando hablamos de « escritura del movimiento improvisado » no nos referimos solamente a la línea o dibujo a través del cuerpo sino también a la carga del trazo, a la intencionalidad de una acción y por ende a su profunda consecuencia teatral. Esta experiencia será palpable a través de la improvisación que pondrá en juego nuestras herramientas motoras al mismo tiempo que nuestra « intuición » teatral.

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